Comer despacio y atento

Comer despacio y atento

 

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Comer despacio y atento

El acelere de la vida actual no permite sacar tiempo suficiente para poner atención y saborear lo que estamos comiendo. Es así, como observamos en un restaurante de comida rápida, muchas personas devorando una hamburguesa, un sándwich, una ensalada, como si los estuvieran persiguiendo. Comer despacio y atento

Para comer despacio y lento el ritual es el siguiente:

Piden el producto y una vez en sus manos lo llenan de todas las salsas que les gustan, si hay sitio donde sentarse se sientan sino comen de pie y en menos de 10 minutos ya han engullido todo, proceden a botar los sobrantes y a salir del establecimiento como si los estuvieran echando a la calle. Salen corriendo y a las dos cuadras sienten agriera y necesitan un antiácido. Podría decirse que calmaron el hambre, pero ¿Se nutrieron?

Comer debería ser un rito en el cual no solo se bendiga el alimento y las manos que lo elaboraron sino también se utilicen los sentidos de la vista, el olfato, el gusto y el tacto para degustar despacio y sin afanes aquello que se ha escogido para calmar el hambre y nutrirnos.

El ver un plato preparado, por ejemplo una hamburguesa, nos debe llevar a querer indagar no solo la apariencia fresca del pan sino también que tiene por dentro; si la carne está jugosa, la lechuga y los tomates frescos, el pepinillo y las salsas suficientes, el queso derretido. A la vez el olor nos abre el apetito pues nos sugiere frescura, parrilla, mezcla de sabores. Una vez tomemos la hamburguesa entre las manos tocaremos la frescura del pan y esto nos dispone más para lo que sigue.

La primera mordida lenta y masticando despacio nos hace deleitarnos con todos los diferentes sabores que hacen de esta hamburguesa en particular, un producto único e irrepetible. El sentido del gusto se incrementa y continuamos disfrutando en calma. Cada vez que se traga un pedazo se siente que él nos va nutriendo y alimentando nuestro cuerpo. Nos llenamos más rápido pues al degustar lentamente, nuestro cuerpo se siente satisfecho más pronto.

Anímate a cambiar tu manera de comer. Convierte este tiempo en un tiempo sagrado para el disfrute. Que tu alimento sea un verdadero nutriente para tu cuerpo y tu espíritu. Esto es contribuir a mantener tus hábitos orientados a “un estilo de vida saludable”.

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